Leonidas sentía sus manos sudar de manera exagerada. El Enigma le regalaba miradas llenas de ansia y extrañeza, mientras observaba de aquí para allá como caminaban los clientes de Sounds&Coffee.
La música que ambientaba el lugar resultaba ser por completo relajante, pero a Leo no parecía estarle haciendo efecto. Jacob sospechaba que su mejor amigo tenía que contarle algo grande, y todo esto porque estuvo la mañana entera actuando de la misma patética manera. De igual forma, el Enigma se sentía