Beatriz insiste, llamando a su madre, hasta que escucha la voz de su padre, que rápidamente toma el teléfono de Frida al verla paralizada, mirando al vacío.
—¿Aló, quién habla?
—Hola, papá, soy Bia. ¿Le pasó algo a mamá? Por el amor de Dios, dime que está bien. —Beatriz pregunta, preocupada.
—La verdad, no sé qué le dijiste a tu madre, pero está aquí, paralizada, mirando al vacío. No entiendo qué fue lo que le dijiste. —Olavo responde, impaciente.
—La verdad es que pedí disculpas por lo que hic