Liz reflexiona, pero aún así se despide de Eva y se dirige a la cantina, ya que está muriendo de hambre. Quiere comer y luego volver a su consultorio para echarse una siesta, ya que está bastante cansada del día anterior. Al llegar a la cantina, la primera persona que ve es Jack sentado en una mesa conversando con su amigo. Ella disimula al verlo allí y se dirige a una mesa en un rincón. Cuando menos se lo espera, escucha la voz de Jack detrás de ella.
— ¡Hola, pequeña! Qué bueno que ya termina