Bernard estaba afuera cuando dejó el lugar. Me sorprende verlo, pero solo me ofrece una sonrisa y un café. Cuando abre la puerta, hace un gesto hacia adentro.
Sigo en el lugar. -Kendrew no debería estar tan preocupado. Estoy bien.-
Estoy aquí a petición del señor Kendrew, pero el café es mío. Parece que podrías usarlo.
No tomé el café de Ezekiel esta mañana y tampoco tocó la ofrenda de Bernard. Mis manos ya están nerviosas. No quiero cafeína en este estado. No cuando el zumbido de mi incomodida