Es mi fragancia favorita pero, de nuevo, Kendrew simplemente tiene que pasarse de la raya.
-¿Quieres reducir la velocidad, amigo?- Me burlo de él cuando deja caer un rastro de besos por la columna de mi garganta.
-No a menos que digas por favor-.
Me río.
Me besa el cuello a plena luz del día porque es un multimillonario idiota que hace lo que quiere. Pero él es mi multimillonario imbécil y en secreto me encanta ser el centro de sus afectos.
Sus malvados ojos color avellana sostienen los míos.-¿