Me despierto temprano. Llegó el momento de volver a trabajar. Todavía estoy adolorida. Sigo tomando analgésicos. Los relajantes musculares solo los tomo de noche. Ayer, en la tarde, Mati y Caro me llevaron a firmar la denuncia. Me baño. Me apronto. Salgo; ya están todos despiertos.
— Buen día, chicos. La barra de profesionales al ataque, ja, ja, ja.
— Buen día —respondieron todos.
Voy a la cocina. Me apronté el mate.
— ¿Cómo te sentís hoy? —preguntó Matías.
— Aparte del dolor y de lo horrib