POV Mara
El sábado amanece con una luz insultantemente brillante, de esas que te obligan a ser productiva aunque tú solo quieras ser un burrito humano entre las sábanas.
Pero Elías tiene planes.
Cuando salgo al salón, bostezando y con el pelo en modo nido de pájaros, me lo encuentro de pie frente a la pared del fondo del pasillo —la pared de la futura habitación del bebé— con los brazos en jarras y una expresión de concentración que normalmente reserva para planos de rascacielos.
Lo más impacta