POV Elías
Sábado por la mañana. La luz entra a raudales en la habitación de Leo (la habitación verde), iluminando el polvo en suspensión que flota como oro molido.
Estoy subido a una escalera de mano de tres peldaños.
Mara está abajo, descalza (siempre descalza), pasándome herramientas como si fuera mi aprendiz de obra, aunque se come más herramientas de las que me da (ahora mismo está mordisqueando el capuchón de un bolígrafo).
—Un poco más a la izquierda —indica ella, señalando el techo con e