POV Mara
Mi pelo ha decidido solidarizarse con mi útero y declararse en estado de rebeldía.
Estoy sentada en el taburete del tocador, con los brazos en alto, intentando desenredarme la melena húmeda después de la ducha. Pero mis brazos pesan plomo, mis dedos están hinchados como salchichas de cóctel y el cepillo se ha enganchado en un nudo gordiano a la altura de la nuca.
Suelto un gruñido de pura frustración y bajo los brazos. El cepillo se queda ahí, colgando de mi pelo, burlándose de mí.
—Ma