POV Mara
El tiempo en la semana treinta y ocho no es lineal. Es una sustancia viscosa, como miel derramada, que se niega a avanzar.
Son las cuatro y doce de la madrugada.
Estoy sentada en la encimera de la cocina de mármol negro (bueno, medio sentada, medio apoyada, porque subirme del todo requeriría una grúa).
Frente a mí, Elías Vázquez, el arquitecto más prestigioso de su generación, está batiendo huevos en un bol de cristal con la concentración de quien desactiva una bomba nuclear.
—La tempe