―Sabía que me recibirían. ―Vik se puso en pie, el silencio lo complació, ellos tienen muy presente lo que hablaron hace doce años y eso le agrada. ―Supongo que saben por qué estoy aquí, después de todo enviaron a su hijo lejos. ―Malvina endureció el gesto.
―Por supuesto. ―Contestó con altanería, furibunda al recordar lo que le hicieron a su hijo. ―No nos arriesgaríamos a que lo volvieran a lastimar, ¡Por poco lo matan!
―Así como él casi mata a la que ahora es mi mujer. ―La tranquilidad y friald