—¿Ah?
César quedó aturdido por el golpe, parado en su lugar sin reaccionar.
Justo estaba posando cool, cuando una botella de vino le llegó volando, totalmente inesperado.
Instintivamente, llevó su mano a la cabeza, encontrándola cubierta de sangre.
Sin la protección de la verdadera energía vital, su cuerpo era solo un poco más fuerte que el de una persona común.
—¡¿Quién? ¿Quién ha sido?! —César se giró bruscamente, rugiendo furioso.
—¡Maldición! ¿Quién se atreve a atacar por sorpresa a nuestro