Pero cuanto más era así, más se avivaba su espíritu competitivo.
—Hermano, ¿podrías no ser tan distante, por favor? —Francisca puchereó, con una mirada bastante melancólica—. Agradecer y retribuir es una virtud tradicional de mi país. Si no devuelvo este favor, no podré dormir por la noche.
—Toma alguna pastilla para dormir y ya, me despido —Pedro no dijo más, dejó caer esas palabras y se marchó directamente.
—¡Hermano! —Francisca siguió adelante, pero después de dar unos pasos, de repente trope