La expresión en la cara de Cobras cambió, su mirada era penetrante, explorando todos los rincones. Sin embargo, lo único que recibió a cambio fueron botellas de cerveza, una tras otra.
Las botellas volaban como proyectiles, con una precisión impactante, derribando a todos los hombres corpulentos que estaban cerca.
Un hombre, una botella, ni más ni menos, aterradora precisión.
—¿Quién está escondiéndose? ¡Si tienes agallas, muestra tu cara! —gritó Cobras con furia.
Quien pudiera derribar a una