—¿Nos están siguiendo? —preguntó Fernando, frunciendo el ceño y ordenando al conductor—. ¡Acelera!
—¡Sí!
El conductor respondió y pisó fuerte el acelerador, haciendo que la velocidad aumentara drásticamente.
Sin embargo, en ese momento, apareció repentinamente una camioneta negra en el cruce de caminos, bloqueando el paso.
El conductor, al ver esto, pisó bruscamente el freno.
Los neumáticos rozaron el suelo, dejando una larga marca.
Bajo la enorme inercia, el vehículo terminó chocando.
Un estrue