Observando la sonrisa diabólica de Pedro, Miguel se quedó paralizado de miedo, con un sudor frío corriendo por su espalda. Aunque otros quizás no lo supieran, él estaba muy consciente de la muerte del anterior líder de La Banda del Dragón Rojo, Wilmer. Fue este mismo despiadado hombre frente a él, quien, buscando ascender, lo mató sin piedad. ¿Ganarse a la gente con virtud? ¡Eso era una amenaza descarada! Si él se atrevía a desobedecer, podría terminar como Wilmer cualquier día.
—Está bien, ya p