—¡Chico! ¿De dónde saliste otra vez? ¿Cómo te atreves a meterte en mis asuntos? —Antonio mostró una cara hostil.
¿Quién no temblaría de miedo al escuchar el nombre de Banda del Tigre?
¿Este tipo se atreve a ayudar y no le teme a la muerte?
—Por la casa que derrumbaron, pagarán diez veces su valor. Las manos que usaron para golpear, córtenselas ustedes mismos. Así, los dejaré ir —dijo Pedro.
—¿Dejarnos ir? —Al oír esto, Antonio no pudo evitar reír a carcajadas, con una mirada de ver a un idiota—.