Maritza, al hablar, le entregó una carta de desafío.
—¿Un desafío dentro de tres días? —Al abrirla, Mariano se rió fríamente—. Parece que he practicado tanto tiempo que cualquier gato o perro se atreve a ser insolente frente a mí.
—¡Mariano, esta vez debes vengarme! —Maritza lucía afligida.
—Tranquila, prometo vengarte —En los ojos de Mariano brilló un destello feroz—. Además, difunde por todos lados el asunto del desafío. ¡Quiero aprovechar esta oportunidad para elevar la gloria de nuestra fami