Durante los siguientes días, Pedro se dedicó a investigar la muerte de Andrés.
Andrés había sido asesinado y, además, la culpa había recaído sobre él.
Aunque Pedro no sabía quién era el asesino, tenía una buena idea de la intención detrás del acto.
Primero, era una advertencia y una amenaza; segundo, pretendían aislarlo de todos.
Como dice el dicho, es fácil esquivar un ataque frontal, pero difícil evitar una emboscada.
Aquellos que atacan desde las sombras son especialmente difíciles de manejar