A la mañana siguiente, en Grupo García.
Como de costumbre, Pedro se presentó en la empresa para trabajar.
Siendo el jefe del departamento de seguridad, sus días eran bastante tranquilos.
Llegaba por la mañana, fichaba, realizaba una ronda con su equipo y luego tenía tiempo libre.
Podía hacer lo que quisiera, ya que nadie lo supervisaba.
Justo cuando Pedro se sentó en su oficina, alguien tocó la puerta.
Al levantar la vista, se sorprendió al ver que era el vicepresidente de la compañía, Gedeón.
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