—¿Qué dijiste?
Estrella frunció el ceño.
—¿No escuchaste? ¡Te dije que te quitaras la ropa! —Ivette enfatizó.
—¡No te pases de la raya!
El rostro de Estrella se heló.
Humillar a alguien tiene sus límites.
Hacer que se desnude en público es demasiado.
—¿Pasarme? ¿Y qué? —Ivette rió con desdén—. Ahora tengo el control sobre ti, ¡lo que yo quiera que hagas, tú deberás hacerlo!
Haber metido a Valentín en la cárcel era precisamente para humillar a Estrella ahora.
¿Atreverte a romper el compromiso con