Pedro frunció levemente el ceño:
—¿Estás diciendo que fue alguien de la familia Solís?
Había enviado a Teodoro con vino para curar a Rómulo, y la familia Solís no solo no agradeció el gesto, sino que se atrevió a atacar.
No importa el motivo, ¡esto no puede quedar así!
—Teodoro, lo siento mucho. Todo es culpa mía —dijo Pedro, con una mirada de arrepentimiento—. Si no te hubiera pedido que llevaras el vino, no te habrías metido en este lío.
—No tiene nada que ver contigo. Simplemente tuve mala su