—Señores, sé que me odian, pero ahora escúchenme un momento. —Pedro miró a su alrededor y comenzó a hablar con voz muy firme. —Una vez que termine, hagan conmigo lo que quieran, no me resistiré a ello.
—Al borde de la muerte, ¿y todavía esperas defenderte?
Jovito lo miró fijamente.
—Crean o no, debo decirlo: Saúl merecía morir, ¡porque él fue el verdadero envenenador! — Las palabras de Pedro sorprendieron a todos.
—¡Tonterías! — Jovito refunfuñó. —Saúl es descendiente de la familia Flores, ¿cómo