Al mediodía, Villa Flores.
Pedro se encontraba en el coche de Irene y juntos entraron sin problemas al recinto.
Perteneciendo a una de las cinco grandes familias, la sede de la familia Flores destilaba lujo en cada rincón.
Adentro había un lujoso lago artificial, un jardín montañoso, una finca, una bodega y una tras otra, majestuosas mansiones brillando en oro y esmeraldas.
Por todas partes, había al menos un centenar de guardias.
En cuanto a los sirvientes, eran varias decenas de ellos.
Era una