Era la mujer de la que su padre había advertido, la que nunca, nunca debía tocar.
—Sr. Mikel, me halaga demasiado—Leticia sonrió cortésmente.
—Leticia, tengo otra buena noticia para ti.
En ese momento, Jaime cambió abruptamente de tema:
—Acabo de escuchar al Sr. Mikel decir que en la ceremonia de inauguración de hoy, incluso la "reina" de la familia Flores asistirá en persona.
—¿Oh? ¿En serio? ¡Eso es maravilloso!
Leticia arqueó una ceja, visiblemente sorprendida. Porque ya sea para firmar contr