—¡Ahora, arrodíllate ante mí y golpea tu cabeza contra el suelo de inmediato! — Ordenó Javier con severidad.
—¿Y si no me arrodillo?
Pedro entrecerró ligeramente los ojos.
—¿No te arrodillas? Entonces la mataré primero.
Javier rápidamente arrastró a Fanny frente a él, apuntando su arma directamente a su sien.
Sabía que Pedro era hábil, por lo que consideró necesario tener un escudo humano.
—¡Javier! ¡Te advierto que no hagas tonterías! ¡Esta es mi abuela!
El rostro de Pedro se oscureció por comp