En ese momento, en la casa de la familia García.
Yolanda estaba revolviendo armarios y cajones, sudando como si estuviera en una sauna.
Había empacado ropa, bolsos, todo en dos grandes maletas.
—¡Leticia! ¡Rápido, encuentra todas las joyas de oro y plata de la casa! No podemos quedarnos en la ciudad Rulia, debemos empacar nuestras cosas y huir al extranjero para esquivar la tormenta. Ya he comprado los boletos de avión y aún tenemos unos cuantos millones en la cuenta bancaria, más algunos obje