Rápidamente, dos botellas de cerveza artesanal, envueltas en una presentación antigua, se exhibieron ante la mirada de todos.
—¡Pensé que sería algo bueno! ¿Solo dos botellas de cerveza artesanal? —Andrés expresó con un rostro de desprecio—. Una cerveza artesanal como esta, cuesta a lo sumo dos mil pesos la botella, ni siquiera es digna de presentarse en esta mesa. ¿Cómo podría compararse con el Romanée-Conti de Sr. Jaime?
—¡Tienes razón! La cerveza artesanal ha perdido su valor, ¡ni siquiera un