Al mediodía, en algún club privado de la familia Díaz.
Un botellazo de vino tinto impactó con fuerza en la cabeza de Javier.
La sangre y el vino se mezclaron rápidamente, empapando todo su cuerpo.
—¡Javier! ¡Esta vez me has arruinado completamente!
En el sofá, Dámaso tenía los ojos enrojecidos y la cara llena de furia:
—¿No decías que ese Pedro era un don nadie? ¿Por qué resultó ser tan formidable? ¿Me estás jodiendo a propósito?
Dámaso había venido por orden de su maestro para venga