Ella era una de esas mujeres a las que no se podía olvidar fácilmente. Sin embargo, parecía que, después de solo una noche, el hombre que estaba delante suyo la había olvidado. ¿Acaso no era llamativa?
—Me suena tu cara. Creo que hemos coincidido en algún lugar —dijo Pedro intentando recordar.
—¡Ayer! ¡En el hospital! Curaste a mi abuelo, ¿lo recuerdas? —dijo la chica mostrando los colmillos por la ira.
—¿Qué? Ah, ya lo he recordado: eres la hermana de Estrella. ¿Te llamas Diana, no es así? —d