—Sí, estaba casado, pero ya me he divorciado —Pedro no ocultó nada.
—¡Qué bueno! —Héctor sonrió de oreja a oreja—. ¡Si ya estás divorciado, mi hermana tiene una oportunidad! ¡Seré tu futuro cuñado!
—¡Vete al diablo! —Pedro revoleó los ojos—. ¿Qué clase de hermano eres tú, empujando a tu propia hermana al fuego?
—No soy yo quien la empuja, es ella quien quiere saltar en él —dijo Héctor con una expresión de resignación—. No tienes idea, desde que se enteró de que aún estás vivo, no deja de acosarm