—Qué interesante...
Mirando la figura ardiente y emocionada de Griselda, la Parca de Negro lamía sus labios con excitación:
—¡Belleza! ¡Permíteme conocerte!
Dicho esto, con un leve toque de sus dedos del pie, desapareció como un espectro.
Su cuerpo era como un espejismo, imposible de atrapar.
—¡Buscas la muerte!
Griselda exclamó, moviendo su espada con rapidez para crear dos destellos de acero, y apuñalando con fuerza.
Esta estocada fue rápida y feroz.
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de