—¿Sr. Pedro?
Al ver el respeto de Claudio, Víctor y los demás quedaron completamente desconcertados.
Jamás habrían imaginado que el famoso Claudio había venido por Pedro.
Y además, mostrando tanto respeto.
¿Qué está pasando?
—Claudio, hace días que no nos vemos. Parece que has avanzado en tu entrenamiento, ¿no es así?
Pedro lo examinó de arriba abajo, notando de inmediato que algo era diferente.
—Todo es gracias a la píldora de tres patas del Cuervo de Oro que me diste, Sr. Pedro. No solo sanó