Por la mañana, en el aeropuerto.
Javier y Raquel estaban de pie frente a un Rolls Royce, esperando en silencio.
—Papá, ya llevamos esperando dos horas. ¿Por qué mi hermano aún no llega?
Raquel miraba nerviosamente a su alrededor.
—Un retraso en el vuelo es algo normal. Sigamos esperando un poco más —Javier se mostraba completamente tranquilo.
La noche anterior, había recibido una llamada inesperada de su hijo, informándole que su entrenamiento había terminado.
Esa sería la carta más fuerte de la