Fernando se quedó paralizado, el rostro pálido como una hoja. A pesar de ser un hombre que había pasado por muchas tormentas en la vida, en ese momento, se encontraba completamente desorientado.
Pensaba que el hecho de que su esposa lo hubiera traicionado ya era lo suficientemente desastroso. Pero lo que descubrió después fue aún más impactante. ¿Su hijo no era de su sangre? ¡Este golpe fue mucho más pesado que el adulterio de su esposa!
—Sr. Pedro, ¿estás seguro de esto? —Los ojos de Fernando t