—¿Oíste? Todos dicen que tú eres el ladrón —René sonríe con ironía.
¿Qué tipo de escoria se atrevería a obstruir su camino hacia la riqueza?
—René, viendo cómo están las cosas hoy, ¿vas a encubrirlo?
Pedro entrecierra los ojos, mostrando un aire de descontento.
Realmente, de tal palo, tal astilla.
Pensó que el supervisor ya era lo suficientemente malo, pero resulta que René es incluso peor.
Dando vuelta a la verdad, acusando falsamente.
El subordinado es el que cometió el error, pero la culpa re