—¿Te atreves a golpearme?
El supervisor, cubriendo su ardiente rostro, estaba asombrado y furioso.
Pertenece a la familia Flores, ¿cómo podría alguien no complacerlo a donde quiera que va?
¿Cuándo alguien le ha dado una bofetada?
—¿Por qué no habría de golpearte? ¡Has sido negligente y te has aprovechado de tu posición para ofrecer productos de baja calidad! ¿Acaso no mereces una paliza?
Pedro habló mientras asestaba varios golpes más, dejando al supervisor aturdido y sangrando por la bo