Elvis movió su espada con una rapidez y fuerza increíbles. La hoja se desplazaba con tal ímpetu que parecía cortar el aire mismo, creando un silbido y levantando polvo y arena a su paso. Era una vista aterradora.
—¡Qué rapidez! ¡Qué ataque tan formidable! ¡No cabe duda de que es un gran maestro de arte marcial místico!
—Veamos cómo Pedro detiene esto.
—Tengo el presentimiento de que Elvis va a ganar con este único golpe.
Al ver la impresionante espada de Elvis, los miembros de la familia Arr