—Cinco millones, los tomo.
En ese momento, Pedro finalmente habló.
Todos voltearon hacia él, luciendo extrañados.
Estaba claro para cualquiera que no fuera tonto que este hongo centenario La seta mágica no tenía valor alguno. ¿No sería estúpido comprarlo ahora?
—¿Pedro, te has vuelto loco? ¿Cinco millones por esta basura?
Irene estaba un poco desconcertada.
Aunque no era una gran suma de dinero, este acto era francamente estúpido.
—¿Realmente vas a comprarlo?
Yolanda apenas podía creerlo.
—¿Qué?