—¿Llegamos?
Al oír esto, varios siguieron la mirada de Sergio.
En la azotea de la sede central de la Federación del Camino Marcial, una silueta blanca, de repente, saltó hacia abajo.
La figura se movía con el viento, ligera como una pluma, como si fuera una pluma blanca.
—¡Ya viene, ya viene! ¡Ricardo ha llegado!
Observando la figura caer del cielo, el campo de artes marciales se estremeció de inmediato.
Ricardo, el campeón de las artes marciales, finalmente hizo su aparición.
Con todos los ojos