Después de hablar, Tomás abrió la caja de regalo y su sonrisa se congeló instantáneamente.
Dentro de la caja no había ningún objeto valioso, ni nada que demostrara afecto, solo había una cuerda.
—¿Esto es lo que preparaste como regalo?
Tomás frunció el ceño ligeramente, su mirada llenada de confusión.
—¿Cómo? ¿Padre, no le gusta?
Peter mantuvo su compostura, siempre humilde y respetuoso.
—¿Gustarme?
La expresión de Tomás se endureció y, con un gesto brusco, lanzó la caja al suelo mientras exclam