Una fría frase dejó las sonrisas de Hilario y Héctor instantáneamente congeladas.
En sus ojos, Peter era el más favorecido y el más valorado en la familia.
Ahora, tras un largo reencuentro, ¿no debería su padre estar feliz?
¿Por qué mantenía una expresión tan seria?
Han pasado cinco años, ¿acaso entre padre e hijo hay algún malentendido que no se pueda resolver?
—Papá, antes era yo el que no entendía, yo era el confundido, y aquí te pido disculpas —dijo Peter, haciendo una profunda reverencia—.