Ella no esperaba que Pedro fuera tan irracional, dispuesto a herir a alguien en un abrir y cerrar de ojos.
Antes pensaba que él era una buena persona, pero ahora se daba cuenta de que se había equivocado.
Había confundido a un malvado con un buen hombre.
De repente, su disgusto por Pedro se intensificó.
—Srta. Pilar, era solo una broma, no te preocupes tanto. Si ellos no me provocan, no les haré nada —dijo Pedro con tono sereno.
—¡Hmp! ¿Tu actitud de hace un momento parecía una broma? Si no fuer