—¡Ven, ven... persígueme! ¡Rápido, rápido... aún más rápido!
Araceli montaba a Ganador Inesperado, deteniéndose de vez en cuando, volteando para burlarse.
No tomaba en serio a Pedro, jugaba abiertamente con él.
Disfrutando al máximo, incluso montó a Ganador Inesperado, dando vueltas alrededor de un caballo de patas cortas.
Bajo la opresión de la línea de sangre, el caballo de patas cortas temblaba de miedo, lo que lo hacía correr aún más lento.
—Jajaja... ¿Esto parece una carrera de caballos? ¡E