—Tú, niña, ¿por qué no escuchas los consejos?
Jorge suspiró profundamente, mostrándose muy impotente.
—Ya que todos discuten sin acuerdo, yo digo, ¿por qué no volvemos a competir?, aumentamos la apuesta, quien gane decide, ¿qué tal? —propuso Rosario.
—Por mí está bien, solo falta ver si Pilar se atreve.
Araceli no se negó, lanzando una mirada desafiante hacia Pilar.
—Pilar acaba de lastimarse, ¿cómo va a montar? Esto es ponerle las cosas difíciles a alguien —Jorge puso cara seria a propósito.
—S