—Este asunto, ya le he explicado a tu padre y a tu tío mayor que el mapa del tesoro fue robado hace años y ahora su paradero es desconocido —dijo Valentín.
—Tío, si vas a decir eso, no tiene gracia —Wilberto agarró un plátano y comenzó a pelarlo lentamente—. El mapa del tesoro es muy precioso, lo valoras más que tu propia vida, ¿cómo podría ser robado? ¿No será que lo has escondido para apropiártelo tú solo?
—¿Me estás acusando? ¿Dónde están las pruebas? —Valentín frunció el ceño levemente.
—Tío