—¡Alto!
Con ese grito furioso, un grupo de expertos matones vestidos con trajes y portando porras entraron de manera imponente.
—¿Quiénes son ustedes? ¿Cómo se atreven a irrumpir en una estación de policía? ¿Es acaso una rebelión? —gruñó Ignacio.
En este momento, él estaba lleno de ira y solo deseaba destrozar a Pedro. Cualquiera que se interpusiera sería su enemigo.
—¡Vaya, qué presencia tiene el Jefe de Policía Ignacio!
A medida que la multitud se dispersaba, una mujer de apariencia valiente,