Como moscas sin cabeza, huyendo en todas direcciones, aterrorizados.
Sin embargo, en todas direcciones, la niebla oscura sella todo escape, sin dejar ni un rayo de esperanza.
—¡Sr. Sergio! Usted posee poderes increíbles, ¡por favor, sálvenos!
—¡Sr. Roberto! Usted es un gran maestro de las artes marciales, seguro que puede ayudarnos, ¿verdad?
—¡Daniel! Salvar una vida es mejor que construir un pagoda de siete pisos, usted es un monje, debería salvar a todos los seres.
Un grupo de guerreros, en pá