Delicia veía en su propia vida el dicho de que los malvados encuentran su némesis en otros malvados.
—¿Cómo voy a tener tiempo para preocuparme por ellas? ¡Estoy ocupada con el trabajo! —exclamó.
—Eso es cierto, ¡ahora eres una persona muy ocupada! —bromeó Elena, provocando que Delicia la mirara de reojo.
Para Elena, Delicia era afortunada. Sin Néstor respaldándola, la separación de Delicia y Alvaro habría significado el comienzo de sus penurias. La animadversión de Yolanda hacia Delicia tenía