Si Delicia no hubiera vivido y sentido en carne propia esas crueles acciones, podría haber pensado que la señora frente a ella era diferente de las otras damas de la alta sociedad. Esta suavidad, casi como si las crueldades del pasado hubieran sido para forjarla.
—Si guardo o no rencor, en realidad, ya no importa, ¿verdad? Después de todo, ya no tengo ninguna relación con tu familia Jiménez.
El mejor desquite hacia esas personas era simplemente no importarle. Habían ejercido tanto poder sobre el